Por: Lizbeth Ventura
El tan conocido Barrio “El Gallito” se vistió de gala el pasado Cuarto Domingo de Cuaresma, pues sus calles volvieron a ser testigas de la fe y del cariño que muchos devotos le tienen a la Imagen de Jesús Nazareno Redentor del Mundo, del Templo de la Santísima Trinidad, ubicado en la zona 3 de esta Ciudad.
Emotivo y solemne fue el paso de Jesús y de la Santísima Virgen María por el Cementerio General, pues entre lágrimas y cantos el Redentor del Mundo bendijo a los fieles difuntos que descansan en sus tumbas, y bajo los acordes del canto popular “Aquí estoy mi Jesús, aquí me tienes”, las andas que portaron a Jesús se mecieron suavemente sobre los hombros de sus devotos. En ese instante el viento sopló de una manera distinta.
De igual forma realizó su paso la Santísima Virgen María, quien bajo las sentidas notas del canto popular “El Alma Humilde”, impartió sus santas bendiciones a todos los presentes y a los que ya partieron al más allá.
Esta procesión es una de las más concurridas por el pueblo católico guatemalteco, pues con el paso de los años ha ido incrementando su recorrido y sus devotos cargadores. Además en las afueras de las casas las familias acostumbran realizar huertos y altares en ofrenda al Redentor. Las muestras de agradecimiento se vieron plasmadas en hermosas alfombras hechas con amor para el Redentor del Mundo.

El mensaje de Jesús es que si alguno atentara contra uno de esos pequeños, más le valdría atarse una soga al cuello y lanzarse al mar. Pues como bien lo dice en su palabra, de los niños es el Reino de los Cielos.

A eso de las cinco de la tarde el cortejo procesional hizo su paso por la Capilla de las Misericordias, en donde se despidió de la zona 1 para ingresar nuevamente a su barrio, ingresando a su Templo a las 21:00 hrs.
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