Por: Alfonso Morales
Son las 6 en punto de la mañana, el sol apenas esta por
despertar pero la aldea le ha ganado muchos ya están de pie y caminan
expectantes hacia un solo lugar, la sombra del Soberano Señor De La Caída.
El templo se abarrota para iniciar con la santa misa,
mientras en el fondo se observa un telón de velación y una alfombra que nos
refleja al Buen Pastor, rodeada de los frutos de la tierra como símbolo de
ofrenda al Padre.
Al centro del telón, la consagrada imagen de Jesús
Nazareno de la Caída, representándonos esa Alianza de Dios con Abraham.
Y el dijo: Tráeme una becerra de tres años, y una cabra
de tres años, y un carnero de tres años, una tórtola también, y un palomino. Y
tomo el todo esto, y los partió a la mitad, y puso cada mitad una enfrente de
la otra; mas no partió las aves. Y descendían aves de rapiña sobre los cuerpos
muertos de los animales, Y Abraham las ahuyentaba. “

Con la llegada de todos su fieles, aldeanos, antigüeños,
capitalinos y de todos los lugares que se presentaron el nazareno estuvo en
velación hasta pasada la media noche cuando la misma cerro quedando en la
memoria de todos sus devotos que lo esperan el próximo quinto domingo de
cuaresma.
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